"DE SAN JUAN YO VENGO... ¡QUE ALEGRIA TENGO!"



En una de las actuaciones colectivas más sólidas del campeonato, sino la mejor en lo que va del actual Torneo de la Primera Nacional, el Deportivo Morón continuó de racha positiva y se trajo un triunfazo de tierras cuyanas, ante un San Martín de San Juan al que superó en todo momento, que jamás lo inquietó en su área y debió resolverlo mucho antes que a cinco minutos del cierre, puesto que la superioridad táctica y futbolística entre uno y otro equipo, superó largamente el 2 a 0 final a favor del Gallito, exiguo y amarrete en los números, para un Morón que pudo volverse a Buenos Aires con una ventaja aún más amplia.


En efecto, un Morón compacto y nuevamente con el conjunto, como figura excluyente en la victoria, más allá de muchos puntos altos en lo individual, supo controlar a su rival durante los '90, y sólo dejó algún espacio para la inquietud, por lo exiguo del resultado, hasta el minuto 40 del complemento, en que "liquidaría" el pleito, puesto que en el balance general, en ningún momento vio comprometido su merecido triunfo parcial, cerrando todos los caminos hacia el arco de Julio Salvá, que seguramente disfrutaría de una de las jornadas más tranquilas, en la presente temporada, frente a un San Martín de San Juan carente de ideas, pero también obligado a repetirse en centros frontales o a apelar a alguna "pelota parada", ante el "cerco" táctico que un Gallo inteligente, práctico y contundente, le opondría en la soleada tarde de domingo cuyana.


Con el cambio previsible de Nicolás Martínez, tras cumplir la sanción por cinco amarillas, en lugar de Francisco Oliver, y el imponderable de la baja a último momento de Damián Akerman, quien ni siquiera podría viajar a Mendoza, escala previa para la "excursión" sanjuanina, por razones de índole particulares e impostergables, Guillermo Villalba aparecería por primera vez desde el inicio, acompañando a Kevin Gissi en ofensiva, otra vez uno de los destacados del partido, por el sacrificio de siempre, la claridad para "pivotear" y encabezar las "contras", más alguna chance clara para anotar, que Luis Ardente habría de negarle, en especial, en los minutos posteriores a la apertura del marcador.


De entrada nomás, quedarían muy claros los argumentos futbolísticos de uno y otro, dentro del campo de juego, con un Morón que esperaría tranquilo, cerrándose en defensa con acierto, aunque no tan cerca de su arco, como para permitirle explotar el contraataque rápido, ante el recupero del balón de su defensa y sus medios, con otra sólida actuación de toda la última línea, pero en particular de su "pareja" central, Matías Cortave y Emiliano Mayola, nuevamente en gran nivel y perfecta sincronía, y unos metros más adelante, la "rueda de auxilio" permanente de Cristian Lillo, la saludable actualidad de un Dylan Glaby cada vez más asentado en su puesto, sumados a la explosión de Fabricio Alvarenga por la banda y el toque de "sutileza" de Ezequiel D'Angelo, en ambos casos no exentos del sacrificio necesario a la hora de correr, meter y marcar.


Ante un local que se repetía y exhibía una evidente carencia de ideas, un Gallo cada vez más cómodo daba la sensación que, en cualquier réplica bien hilvana, podía lastimar a la defensa sanjuanina, algo que ocurriría a los '20 de aquella primera etapa, cuando una contra letal, derivaría en Kevin Gissi, quien con la generosidad de siempre, habilitaría de frente al arco a Fabricio Alvarenga, quien ensayaría un derechazo seco y potente, contra el "caño" derecho de Luis Ardente, para "clavar" un auténtico golazo y establecer una ventaja merecida, para una visita que era ya mucho más que su rival.


En los minutos posteriores a la apertura del marcador, el Gallo bien pudo definir prontamente el partido, con una remate de Kevin Gissi, que Ardente controlaría no sin esfuerzo y apenas segundos más tarde, una entrada de Dylan Glaby, que por muy poco no se convertiría en el segundo de un Morón, "amo y señor" futbolístico, táctico y anímico del encuentro.


Ya en el complemento, San Martín intentó pararse más adelante, utilizando los laterales como alternativa de desequilibrio, pero el Deportivo Morón no se apartaría de su "libreto", sólido en el fondo y con salida rápida también con sus volantes externos, dando la sensación de poder "liquidarlo" cuando acertara en la "puntada" final en el arco contrario.


Salvo un remate desde afuera, promediando la segunda etapa, San Martín jamás lograría comprometer a Julio Salvá, mientras que en el área de enfrente, Luis Ardente debió exigirse más de una vez, para mantener al local en partido, por lo menos desde el resultado, sin mencionar el gol increíble que habría de "comerse" Guillermo Villalba, solo con el arco a su disposición, un Villalba de movimientos interesantes, pero aún en deuda con el gol.


Cuando corría el minuto 40 del complemento, de un córner desde la derecha del ataque de Morón, Mauricio Alonso, de regreso al equipo, luego de prolongada ausencia por lesión, capturaría el rebote en la medialuna del área local, para empalmar una gran volea de diestro, sin dejar que la pelota tocase el césped, e impulsarla junto al poste zurdo del arquero, que inmóvil por la potencia y justeza del remate del uruguayo, sólo atinaría a mirar la trayectoria goleadora de la pelota.


El pitazo de Yamil Possi, de buen arbitraje, confirmaría una gran victoria del Gallo, que con 32 unidades, lo ubica en la misma línea de Temperley, hoy en la cuarta ubicación y clasificando al Reducido, sólo por la diferencia de dos goles a favor, respecto del equipo de Sebastián Sibelli y Sergio "Chino" Lara.


Paciente, inteligente, sólido, compacto y generoso, este Morón es pura ilusión y tiene con qué justificarla dentro de la cancha.


Que se venga Agropecuario, si es que el fútbol no se detiene por el Coronavirus.




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