"YO VEO AL FUTURO REPETIR EL PASADO"...

2.12.2019

 

Y este Morón "flojo de mandíbula", con indisimulables conflictos de ambos lados de la línea de cal, cerró el año de la peor manera, con una dura derrota por 3 a 1, frente a Estudiantes de Río Cuarto, en el Nuevo Francisco Urbano, "hilvanando" su quinta caída en los últimos seis partidos, debacle futbolística que lo llevara a resignar su chances de participar en la próxima edición de la "Copa Argentina", cuyos hinchas nuevamente deberán observarla desde afuera, por segundo año consecutivo.

 

En un partido donde "Cacho" Sialle agotaría sus últimos "cartuchos" tácticos, apartándose de su esquema predilecto con un solo punta, para jugar con Kevin Gissi y Damián Akerman, aunque sin contemplar el "abastecimiento" de juego, con Ezequiel D' Angelo "partiendo" nuevamente desde el banco, presentaría además el regreso de Mauricio Alonso, por Lucas Chacana (con Nicolás Ramírez marginado hasta la pretemporada) y la modificación más significativa, por lo menos, desde lo nominal, con el ingreso de Francisco Oliver como segundo marcador central, en lugar del capitán, Emiliano Mayola, entre los suplentes, luego de largo tiempo.

 

Tras un primer tiempo donde el equipo resultaría "más de lo mismo", de esa pálida imagen que se hiciera recurrente, desde la derrota con Temperley hasta nuestros días, la "espalda" de Matías Nizzo y Lucas Pérez Godoy, volvería a ser el espacio elegido por la visita para manejar el balón, en terreno contrario, a partir del buen trabajo de su "armador", Alejandro Cabrera, con Yair Arimendi a la derecha y Bruno Sepúlveda a su izquierda, para preocupar a una defensa del Gallo, que volvería a evidenciar las falencias colectivas que se profundizaran desde la caída en Turdera.

 

Equipo atildado, de buen "pie" y con una idea de juego definida y "aceitada", los riocuartenses "lastimarían" por ambas puntas, volviendo a utilizar la diestra de la defensa del Gallito, como su opción de desequilibrio favorita, con la velocidad de Arismendi, de características futbolísticas y hasta físicas, ideales para esa función, en contraposición a un Matías Cortave que repetiría el "sufrimiento" de cotejos anteriores, en un "rol" que no le sienta y en el que también, en su descargo, aparece más "solo que loco malo", dado el escaso y errático retroceso defensivo de Fabricio Alvarenga.

 

Aún así, Morón contaría con un par de chances claras para abrir el marcador, una en los pies de Akerman, que a punto de definir de media vuelta, surgiría la cobertura justa de Gastón Bottino, y la otra en la cabeza de Kevin Gissi, en una de las pocas que le ganaría al otro central, Alan Vester, y cuyo cabezazo forzaría una gran atajada de Adrián Peralta, "volando" sobre su palo izquierdo.

 

Con Estudiantes de Río Cuarto "sistémico", controlando pelota y terreno de juego, desde el "desdoblamiento" permanente de Maximiliano Zbrun, y Deportivo Morón "espasmódico", apostando todas sus "fichas" a un "pleno", con pelotazos largos, en ausencia de generación asociada de fútbol, se iría el primer tiempo, con las mejores dos ocasiones de la visita, uno en un remate alto de Zbrun y la otra en otro esquinado, sobre el segundo poste de Julio Salvá, tras la subida de Lautaro Formica, el mismo lateral zurdo que, temporadas atrás, pasara menos que inadvertido por el Oeste.

 

En el complemento, Morón asomaría muy diferente, más ambicioso y decidido, pero fundamentalmente, con la cuota de fútbol en falta, que ahora le reportaría el ingreso de D' Angelo por un inexpresivo Alonso, partiendo desde la derecha, por decisión táctica, para luego correrse al medio, por saludable "rebeldía" propia, conjugándose con Pérez Godoy en el primer pase, y en especial, con el "pivoteo" alternado de Akerman y Gissi, para desequilibrar a una defensa que puesta a prueba, revelaría dudas no detectadas en la primera parte.

 

Con los mejores '20 desde aquél lejano y casi "nostálgico" segundo tiempo ante Alvarado, en Mar del Plata, donde todos nos ilusionaríamos de un "espejismo", en una combinación entre Ezequiel D' Angelo y Damián Akerman, por la banda derecha, el "histórico" se vestiría de "asistidor" y tras una gran maniobra individual, devolvería "gentilezas" del gol del triunfo con Atlanta, habilitando a Kevin Gissi, para que el "11" la "punteara" al gol, para la merecida ventaja a los '21 del segundo tiempo.

 

Inexplicablemente, cuando mejor estaba jugando Morón, dominador del juego en lo futbolístico, actitudinal y anímico, una salida intempestiva de Valentín Perales, casi hasta mitad de cancha, en un lateral, terminaría con Bruno Sepúlveda ganándole en velocidad al muy flojo partido del rionegrino, que sin cobertura de sus compañeros, permitiría que el "11" visitante quedara "cara a cara" con Julio Salvá, para impulsar la pelota con clase, rumbo al palo más lejano y a una impensada igualdad de la visita, sobre los '31 de la etapa final.

 

Y este Gallo de "mandíbula floja", jamás se recuperaría de una "trompada" que no parecía de nocaut, pero sin embargo lo resultaría, puesto que sólo seis minutos más tarde, el mismo Sepúlveda volvería a recibir muy solo entre los centrales y con otro gesto técnico de jerarquía, se haría el espacio dentro del área, para derrotar por segunda vez a Salvá y dar vuelta el resultado.

 

Con Lucas Chacana en cancha, por Alvarenga, que los relatores no llegaran a nombrarlo en sus '10 minutos en cancha y a falta de cinco para el cierre, el debut de Agustín Mansilla, por Matías Nizzo, en una posición más parecida al  "doble cinco", que al punta externo que impresionara en la pretemporada, en otra contra, en el cuarto minuto de descuento, un pelotazo largo desde terreno propio, encontraría una vez más a Bruno Sepúlveda, "mano a mano" con Oliver, de flojo partido, como toda la defensa, para que el punta visitante, en su tarde "soñada", se deshiciera con facilidad de la marca y definiera con potencia y justeza al segundo "caño" de Salvá, para el  3 a 1 final de un Estudiantes de Río Cuarto, que de haber tenido algunos minutos más, probablemente hubiese aumentado la cuenta, ante un Gallo "perdido", confundido y resignado.

 

El pitazo final de Bruno Bocca, otra vez de mal partido, con una polémica, en un empujón no cobrado a Pérez Godoy dentro del área, en el primer tiempo, daría por concluida no sólo la primera parte de la temporada para Morón, sino también sus esperanzas de clasificar a "Copa Argentina" y muy posiblemente, el ciclo de Arnaldo "Cacho" Sialle como técnico.

 

Porque lo único que podría parar la "hemorragia", sería el receso.

 

A "barajar y dar de nuevo", ahora mismo, con el tiempo suficiente para volver a "repartir las cartas".

 

Ojalá todos los protagonistas, comenzando por el máximo responsable, el presidente, estén a la altura de las circunstancias y piensen en lo mejor desde lo colectivo, con coraje e inteligencia, porque de lo contrario, veremos al "futuro repetir el pasado".

 

"Y el tiempo no para"... Ni perdona. En realidad, ya lo hizo una vez, el torneo pasado. 

 

 

 

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