LOS "INVISIBLES" DE MORON: LA CRITICA SITUACION DE LOS EMPLEADOS

3.12.2019

 

En medio del fútbol, la continuidad o no de "Cacho" Sialle y los "tironeos" por el acuerdo económico de una posible rescisión (de hecho, este lunes se reunieron las partes y no llegaron a un acuerdo, por lo que volverán a juntarse este martes), existen otras "continuidades" y "tironeos" económicos que parecen "invisibles" para la amplia mayoría del "Mundo Morón": la insostenible situación de los empleados del club, que están dos meses atrasados en sus haberes (octubre y ahora también noviembre), con sueldos que promedian los $ 40 mil pesos mensuales, pese a alguna falaz desmentida de un miembro de comisión directiva, tiempo atrás, con una cara más "dura" que el corazón de quienes ni se inmutan ante el dolor y la indignidad ajenos.

 

En efecto, los empleados del Deportivo Morón (administrativos, de maestranza, profes de inferiores, Pontevedra), quienes rondan los 25, entre últimos telegramas de despido y reincorporaciones vía gremio, hace mucho tiempo que no saben lo que significa cobrar su sueldo en tiempo y forma, y de una sola vez, puesto que los han "acostumbrado" desde la actual dirigencia a cobrar en "cuotas", de $ 5.000 ó $ 10.000, en el mejor de lo casos, cada viernes.

 

Esta situación, prolongada en el tiempo, determinó un atraso en sus sueldos que, según el momento, ronda los dos y hasta dos meses y medio de mora en el pago, tanto es así que recién el pasado viernes 29 de noviembre, se les completarían los haberes correspondientes a septiembre.

 

En una situación insostenible que viene de larga data, ya con el anterior presidente, Alberto Meyer, durante la actual gestión de Roque Labbozzetta habría de profundizarse sustancialmente, algo que fuera "adelantado" públicamente, en algunos medios partidarios, por el sucesor en el cargo de Meyer, cuando dijese en los micrófonos de programas partidarios como "Morón un Sentimiento" y "Corazón de Gallo", que "los empleados deberán acostumbrarse a estar un mes abajo", aunque habría de quedarse "corto", puesto que el atraso, con el correr de los meses, ronda sistemáticamente los dos meses e incluso más tiempo.

 

Sin ir más lejos, no hace mucho, también en un medio partidario, consultado sobre el estado de situación de la deuda con los empleado, el mismo Roque Labbozzetta argumentaría con un voluntarismo alarmante, que "para diciembre o enero habrían de ponerse al día", algo que por la falta de argumentación concreta, pareció no sólo una salida de compromiso, sino una promesa casi "navideña", de "obsequio" de "Papá Noel" o los "Reyes Magos". Por supuesto, en este estado de situación, del medio SAC (Sueldo Anual Complementario) ó aguinaldo, ni hablemos... Quizá sea la idea imputárselo por cuenta y cargo del "Conejo de Pascuas".

 

En rigor de verdad, desde la gestión de Alberto Meyer, profundizada en la actual de Labbozzetta, el club en materia de empleados, refleja una infame "pirámide" invertida, donde los que menos cobran, deben sostener a los que más cobran... (¿a alguno le "suena familiar", fuera del ámbito del club?), puesto que cada dinero que ingresa es para poner al día al plantel profesional y cuerpo técnico de la primera de fútbol (no así a los entrenadores y profesores de inferiores, alcanzados por el mismo "paradigma" de los demás empleados, respecto a sueldos más que módicos y atrasados), como ocurriese en los últimos tiempos, con los dos préstamos que la actual directiva solicitara a la AFA, que en total,, rondan los 7 millones de pesos (4 más 3 millones)... dinero que alguna vez habrá que devolver a la Casa mayor del fútbol.

 

Y es que, la ecuación resulta clara: si los jugadores profesionales deciden, como ya ocurriese en el pasado, parar un día en reclamo por la falta de pago, todos los medios partidarios, más algunos nacionales, estarían en el entrenamiento malogrado o entrevistando a los protagonistas. Por el contrario, si los empleados administrativos, de maestranza o de inferiores realizaran alguna medida de fuerza (cosa que no ocurriría, porque todos ellos aman el suelo que pisan, y de eso se valen las sucesivas dirigencias para "arrastrarlos" a situaciones personales y familiares indignas), nadie se haría eco público del reclamo, salvo un puñado de medios, de los cuales nos sobran los dedos de una sola mano.

 

Subsidiariamente, las relación entre la comisión directiva y el gremio que nuclea a los trabajadores de entidades deportivas y civiles, UTEDyC, siempre ha sido de tensión por la falta de respuestas a sus reclamos por las condiciones de trabajo de los empleados, y también por los aportes laborales también en mora, tanto es así que recién en el presente año, luego que el sindicato, vía judicial, embargara las cuentas del club, por la deuda de más de cinco millones de pesos, desde 2014 a 2018, recién allí y para poder hacer uso de las cuentas bancarias, el club habría de sentarse a negociar un plan de pagos con los abogados del gremio, que finalmente se conseguiría y se halla en proceso de cumplimiento, mes a mes.

 

Sin embargo, fiel a otro paradigma muy arraigado en nuestro club, si bien pudo arribarse a un acuerdo sobre la deuda "vieja", para destrabar el uso normal de las cuentas bancarias de la institución, se está generando actualmente deuda "nueva", con futuras consecuencias indeseables de embargos y apremios, puesto que no se están realizando aportes en el actual 2019... Es decir, no aprendemos más.

 

Por si fuera poco, el "manoseo" permanente y el "destrato" por el que han pasado varios, sino todos los empleados del club, por parte del algún dirigente, agrava el cuadro de situación de mujeres y hombres con compromisos familiares, que pese al atraso recurrente en el pago y todo lo que ello conlleva, puertas adentro de cada hogar, continúan firmes en sus puestos de trabajo, día tras día, escuchando un "decálogo" de excusas, justificaciones y promesas incumplidas, cuyas "repertorio" ya conocen de memoria.

 

En las últimas horas, cuatro nuevos telegramas de despido llegaron a la casa de cuatro empleados de la institución..., tal vez de eso se trataría la "sorpresa" de fin de año, adelantada por el presidente en los micrófonos de los pocos medios partidarios que se hacen eco de la problemática.

 

Dentro de dos últimas gestiones, que propiciaron el crecimiento exponencial de los juicios laborales de ex empleados, principalmente, por las "bravuconadas" costosas del ex, Alberto Meyer, de despedir gente, de acuerdo a su estado de ánimo, total las costas e indemnizaciones jamás saldrían de su bolsillo, sino de las "flacas" arcas del club, a través del aporte de sus socios, la situación en la actual "gestión Labbozzetta" a "navegado" entre el acuerdo de juicios precedentes y nuevos telegramas de despido que seguramente generarán nuevas demandas a futuro inmediato.

 

Mientras tanto, entre heladeras vacías y apremios por cuentas a pagar, los empleados del Deportivo Morón, los verdaderos "invisibles" de la institución, penan en silencio y soledad, la indignidad de la ausencia de empatía ajena, en especial, de quienes tiene la obligación legal y moral de abonarles sus sueldos en tiempo y forma, y de una sola vez.

 

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