MISMAS FALENCIAS, IGUAL DESENLACE: TERCERA DERROTA

11.11.2019

 

En la calurosa tarde mendocina de domingo, Morón repitió las falencias que han caracterizado su errático andar de los últimos partidos, y como consecuencia lógica, en un deporte como el fútbol, donde la lógica a la larga tiende a imponer condiciones, el resultado volvió a ser derrota, la tercera consecutiva, que dejó al Gallo momentáneamente fuera de puestos de "Copa Argentina", en el octavo lugar de la tabla, a falta de tres encuentros para el final de la primera rueda.

 

En efecto, con notables problemas para manejar el balón en la zona media, o cuanto menos, "cortar" los "circuitos" futbolísticos del rival, sumados a su módica cuota de fútbol asociado (que en las últimas fechas, en especial durante los primeros tiempos, ha pasado a ser, directamente escasa y por momentos ausente), a una ofensiva sin peso ni contundencia, no importa los sistemas ni los protagonistas que lo lleven a cabo, una defensa otrora segura, de lo mejor del equipo, en aquellos buenos primeros partidos, ahora devenida en un "mar" de dudas, desacoples y desatenciones, el equipo de "Cacho" Sialle volvió "regalar" un tiempo, el inicial, para "reaccionar" recién en el complemento, con la primera desventaja a cuestas, a partir del ingreso de Ezequiel D' Angelo, por estas horas aciagas de conjunto, el único capaz de generar algo de juego en "tres cuartos", ante el bajón pronunciado en el rendimiento de Nicolás Ramírez, demasiado desequilibrante para pasar inadvertido o suplir su aporte acostumbrado.

 

Con el regreso de Valentín Perales, en reemplazo de Cristian Broggi, "corriendo" nuevamente a Matías Cortave como lateral derecho, en una función donde, por lo visto, rinde menos que de primer marcador central, más la "apuesta" ofensiva de Agustín Lavezzi, como pocas veces titular, por un Esteban Ciaccheri que ni siquiera viajaría a Mendoza, el Gallo modificaría también "dibujo" táctico, con un 4-4-2, que tampoco terminaría de rendir los "frutos" esperados por el cuerpo técnico, dado el mal momento colectivo que atraviesa el equipo, más allá de los resultados.

 

En esa primera etapa, en una reedición de lo visto, desde Temperley en adelante, con una profundización paulatina fecha tras fecha, el Deportivo Morón volvería a no "hacer pie" en el mediocampo, nuevamente con el rival como protagonista casi exclusivo en el manejo de la pelota, ahora agravado por una defensa que genera dudas e invita a atacarla, por los desacoples que muestra, en especial, en esa zona "muerta", entre medios y defensores, donde unos no cubren y otros no anticipan, por lo menos con acierto.

 

Así las cosas, y tras algunas zozobras, de un Independiente Rivadavia que, sin grandes "luces", manejaba terreno y pelota, "rompiendo" la línea media y buscando "abrir" por los costados, en otra escena repetida de cada partido, desde Belgrano en el Oeste a esta parte del campeonato, de un desborde por la derecha de la defensa del Gallo, de Matías Viguet, el centro largo y rasante, con destino al segundo palo, pasaría por las "narices" de toda la defensa visitante, hasta que por el lado opuesto, Julián Marcioni la empujara al gol, a los '24 del primer tiempo.

 

Sin capacidad de reacción, al igual que en las primera etapas ante Temperley, tras la ventaja del "Celeste" y también con Platense en el Oeste, Morón no lograría hacerse del balón, ni aún ante la necesidad del empate, y comenzaría a sufrir el desarrollo del encuentro, ante una "Lepra" mendocina cada minuto más cómoda en el juego y con escasa oposición de la visita.

 

Como también viene ocurriendo en los cotejos precedentes, pese a no manejar el trámite de los partidos, el Gallo contaría con una ocasión muy propicia para llegar al empate, luego de una buena acción individual de Lucas Chacana, recostado sobre el sector izquierdo, con escaso aporte como volante externo, en el retroceso, pero algunos movimientos interesantes en ofensiva, de su desborde y pase entre líneas emergería solo en el área, "Nico" Ramírez, pero el envío, un poco alto para el "10" de Morón, ya "atorado" por el arquero, terminaría con un intento de "sombrero", que Cristian Aracena controlaría, esforzándose en el aire.

 

Con chances para ampliar la ventaja y "liquidar" el pleito, en la cabeza de Gonzalo Klusener o algún buen encuentro entre Pablo Palacio y el autor del gol, Julián Marcioni, el 0-1 resultaba "precio" para una etapa inicial decididamente mala del Gallo, dejándolo en partido, con la expectativa de un mejor segundo tiempo, para lo cual no era necesario mejorar demasiado.

 

Al inicio del complemento, los ingresos de Ezequiel D' Angelo y de Kevin Gissi, en lugar de Agustín Lavezzi y Lucas Chacana, mostrarían a un Morón más ambicioso, parado casi en terreno contrario y con el manejo del balón que le reportara el ex enganche de San Telmo, capaz de generar un pase "entre líneas" o una jugada asociada, con un Fabricio Alvarenga que comenzaría a desequilibrar por el sector derecho.

 

Luego de algunas aproximaciones, pero con la visita "plantada" decididamente en campo rival, con la pelota bajo la "suela", empezarían a aflorar las permeabilidades de la defensa local, hasta allí no detectadas y a los '24 del complemento, una pelotazo largo de Valentín Perales, con destino a Kevin Gissi, en el área local, permitiría el "puntazo" goleador del suizo-argentino, ante el "quedo" de ambos centrales y el propio arquero de "La Lepra".

 

Con el uno a uno y un trámite más parejo, en el Oeste se ilusionarían con la posibilidad de un triunfo, que devolviera al Gallo a la "lucha" por los primeros puestos, sin embargo, Morón no habría de capitalizar anímica ni futbolísticamente el empate, profundizando las dudas locales, sino que por el contrario, se retrasaría en el campo y permitiría que Independiente Rivadavia le volviese a manejar terreno y pelota, tal vez en la expectativa de una contra que definiera el "pleito" a su favor, en los minutos restantes.

 

Pero allí, una vez más aflorarían las "licencias" que otorga en cada partido, una defensa que perdió hace tiempo la solidez que exhibiera a comienzos de torneo, con otro gol "calcado", de similares características a los que hemos visto, ya demasiadas veces: centro largo desde la derecha del ataque local, Julián Marchioni (el volante diestro, no el autor del primer gol), que cabecea sobre el palo opuesto, evitando así que la pelota se perdiera afuera, y solo por el segundo palo, Gonzalo Klusener habría de impulsar la pelota para el segundo gol de "La Lepra", con notable facilidad, ante una defensa estática, tal vez siguiendo el recorrido del balón, más que la posición de Klusener.

 

Con doce minutos por delante, Arnaldo Sialle mandaría al campo de juego a Damián Akerman, por Cristian Lillo, y en el contexto de un desarrollo "partido", entre la necesidad del Gallo y las oportunidades de contra del local, Fabricio Alvarenga, de buen segundo tiempo, contaría con una ocasión inmejorable para volver a empatar, cuando su derechazo, ingresando por el medio literalmente "reventara" el travesaño de Aracena, en tiempo cumplido, una de las tres chances de gol que tendría Morón en el complemento, junto a un remate de zurda apenas desviado, de D' Angelo, y minutos antes del segundo desnivel local, la más clara de todas, nuevamente en los pies de Kevin Gissi, pero en esta oportunidad, el remate del ex "Leproso" se iría ancho por el primer palo, después de cruzar su remate, dentro de área y tras desembarazarse de su marca. 

 

El pitazo final de Mariano González, de regular arbitraje, sin polémicas, pero afecto a ese estilo anquilosado de referato, de dirigir las acciones, "muñequeando" las decisiones desde el círculo central, determinaría una nueva caída del Deportivo Morón, la tercera consecutiva, en un partido que le resultara más esquivo en el desarrollo que en el resultado final, y donde no sólo tuviese la oportunidad de empatar momentáneamente, sino hasta pasar a ganarlo, de haber "embocado" Kevin Gissi la suya, con la "chapa" igualada en uno.

 

Con mucho por corregir y no tanto tiempo, el Gallo volverá al Oeste el lunes al mediodía, con la mirada puesta en recibir a Atlanta (sin el capitán Emilano Mayola, que llegara a la quinta tarjeta amarilla), nada menos que el sólido líder zonal, que además nos resulta más que esquivo en el devenir del historial.

 

A mismas falencias, igual desenlace: tercera derrota consecutiva.

 

 A levantar la "cresta".

 

 

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