GALLO "SOJERO"

2.10.2019

 

Morón llegaba a Carlos Casares, en la noche del martes, con el antecedente de tres fechas sin triunfos, desde aquél 4 a 2 en Mar del Plata, con un segundo tiempo "rápido y furioso", pero fundamentalmente, con el "regusto" amargo de dos partidos de local que podía haber ganado, ante Belgrano y el más reciente, con San Martín de San Juan, y que pese a hallarse en ventaja, no tuvo la contundencia para "cerrarlos" en los momentos oportunos, y por eso terminó repartiendo unidades con ambos contendientes, devenido de la Superliga, en la pasada temporada.

 

Así las cosas, con la necesidad de ganar pero, en el último de los casos, de sumar de visitante, el equipo de "Cacho" Sialle "saltaba" al "Ofelia Rosenzuaig", con la única modificación de la vuelta de Matías Nizzo, tras cumplir la fecha de suspensión, por su expulsión en Caseros, en lugar de Cristian Lillo, que retornara al banco de los suplentes, con Diego Tonetto de regreso entre los "18", por un Kevin Gissi que, fecha tras fecha, fue perdiendo terreno en la consideración inicial del cuerpo técnico.

 

Tras el pitazo inicial de Héctor Paletta, y sus polémicos antecedentes recientes, dirigiendo al Gallo, los primeros minutos se disputarían en las inmediaciones del círculo central, y lejos de las áreas, con la pelota circulando demasiado en las "alturas", y por escaso tiempo debajo de las "suela" de los que más saben.

 

Así las cosas, en una primera etapa mal jugada y sin emociones, donde las imprecisiones dominarían a las intenciones, cada uno contaría con una jugada clara, comenzando allá por los '12 del primer tiempo, cuando de una buen desborde de Mauricio Alonso por izquierda, que no llegara a conectar Esteban Ciaccheri en el "corazón" del área, la jugada se prolongaría por el sector opuesto, donde Nicolás Ramírez se acomodaría para la zurda y ensayaría un remate con destino de red, que Darío Sand, el reemplazante de Martín Perafan (expulsado en la polémica derrota del "Agro", ante Barracas, de la última jornada), evitaría de gran forma, enviándola al córner,

 

Como contrapartida, algunos minutos más tarde, la sana intención, aunque a veces excesiva, de salir jugando con prolijidad desde el fondo, determinaría que la "presión alta" de local recuperara el balón, y tras el centro desde la derecha de Alejo Montero, Emiliano Tellechea desviara su remate desde inmejorable posición, sobre el poste izquierdo de un Julio Salvá, que hasta allí, no había intervenido, más que para controlar alguna pelota aérea.

 

Más allá de una buena jugada individual de Nicolás Ramírez, mucho mejor desde lo físico, que en los cotejos anteriores, por poco no desviado al gol por Ciaccheri, y del otro lado, un cabezazo en el segundo palo de Federico Rosso, apenas "ancho", la primera mitad se extinguiría con la sensación de un partido "controlado" en el desarrollo, para la visita, y que de ajustar la "mira" en alguna ocasión que pudiese generarse en el complemento, la idea de llevarse los tres puntos al Oeste, se hallaba bastante próxima, en el camino de lo ideal a lo posible.

 

Ya en el segundo tiempo, el local intentó "apretar" a Morón contra su arco, con los ingresos de Alejandro Gagliardi y Matías Defederico, pero con la misma falta de ideas que en la etapa inicial, lo que "ilusionaba" con mayores espacios en ofensiva, que pudiesen capitalizar "Nico" Ramírez, Mauricio Alonso (muy maltratado en el primer tiempo, ante la pasividad y permisividad vergonzosas de Paletta) y de Fabricio Alvarenga, de flojo primer tiempo (perdió varias pelotas, que generaron contras peligrosas del local), pero recuperado complemento, ganando con su velocidad y en especial, desprendiéndose de la pelota con mayor rapidez, para evitar que un "rodeo" de más, neutralice su innegable capacidad de ganar la "banda".

 

Precisamente, con esa misma fórmula, el equipo de Sialle "avisaría" por segunda vez en la noche, a los '5 del complemento, cuando de un centro de Alvarenga, bien pasado hacia el segundo palo, nuevamente "Nico" Ramírez tuviese el gol en su botín (esta vez, el derecho), y escogiendo darle fuerte y cruzado, a diferencia del primer intento angulado y con "comba", el "1" de Agropecuario, Darío Sand, volvería a "ahogar" el grito visitante, rechazando un remate fortísimo, que debió "quemarle" los guantes.

 

Del otro lado, el "Sojero"se repetía en intentos por los laterales, tanto con Exequiel Narese como con Nicolás Dematei, que terminaban una y otra vez, en centros bien controlados por Salvá, o repelidos por una última línea de Morón sin fisuras, con un correcto partido de sus cuatro protagonistas, Matías Cortave, Valentín Perales, Emiliano Mayola y Nicolás Martínez, de derecha a izquierda.

 

De esta manera, sin "sufrir" el encuentro en su propia área, a pesar del dominio estéril del balón y el terreno por parte del local, a los '12 del segundo tiempo, Maurico Alonso, otra vez de buen partido, rápido y "picante" cuando tiene compañeros cercanos para la descarga, sin aislarse en corridas solitarias, cedería a Cristian Lillo que, en su primera pelota habilitaría por el centro a Ramírez, para luego de dejar en el camino a su marcador, con la calidad que lo caracteriza y distingue, sacar un "latigazo" apenas desde fuera del área y ponerla bien junto al poste zurdo de Sand, evitando que el arquero de "Agro" volviese a erigirse en figura, ratificando un viejo "axioma" de la vida, perfectamente aplicable al fútbol: "la tercera fue la vencida".

 

Con el uno a cero a favor, justificado en las mejores opciones y la mejor "lectura" táctica, dentro de un partido cerrado y desprolijo, Lucas Pérez Godoy debería abandonar el campo de juego, unos minutos antes del gol, luego de una "patada" que, al parecer, hubiese agravado la contractura que acarreaba desde la semana previa al partido con los sanjuaninos (ante la mirada permisiva, una vez más, de Héctor Paletta), permitiendo el ingreso de Crisitian Lillo, quien esta vez sí, volvería a ser el de costumbre, agregándole al "corazón" y la prodigalidad generosa de siempre, la ubicación y el timming para colaborar con la defensa, y con Matías Nizzo en el medio, en momentos que aún sin ideas, el local se venía con empuje y la peligrosidad de sus individualidades, como Gagliardi, Defederico y el ingresado Mauro Albertengo.

 

Con alguna zozobra, en un par de acciones puntuales, Morón lograría controlar a su rival en la última línea, mientras que de contra contaba con la oportunidad latente de "liquidar" el pleito, como aquella que tuviera otra vez en los pies de Nicolás Ramírez, la figura de la noche, por el gol, pero también por su muy buen partido, con la grata noticia extra de jugar los '90, sin problemas físicos, pero en su cuarto "mano a mano" con el arquero, esta vez, más "cara a cara" que nunca, decidiera darle de derecha, por tener la zurda "tapada" y la pelota que debió tener destino de red, terminaría en las manos de Sand, para mantener con "vida" al "Sojero", hasta el último "suspiro".

 

Por fortuna, con Diego Tonetto en lugar de Mauricio Alonso y casi en el epílogo, de Agustín Lavezzi por el mejor de todos, Nicolas Ramírez, Morón no "sufriría" los minutos finales, ni el tiempo adicionado, llevándose al Oeste tres puntos fundamentales, merecidamente ganados dentro de la cancha, con sacrificio, transpiración y entrega en todos los sectores.

 

Con sus "módicos" pero firmes argumentos, sin sobrarle nada, pero con la justicia en el arco rival, la misma que le faltara ante Belgrano y San Martín de San Juan.

 

El que quiera "brillo", que se "lustre" los zapatos. Mientras tanto, el Morón de "Cacho" Sialle suma y sigue, en el parejo y competitivo torneo de la Primera Nacional.

 

 

 

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