LA "OLLA VACIA" Y EL DOLOR AJENO

8.5.2019

 

Nadie, ni ustedes, ni nosotros, podríamos imaginarnos "sobreviviendo" al filo del 10 de mayo, habiendo percibido por nuestro trabajo, sólo el 40 ó 50 por ciento de los haberes correspondientes a marzo.

 

Nadie, ni ustedes, ni nosotros, seríamos capaces de afrontar nuestros gastos corrientes, servicios, impuestos, tarjetas, créditos, escuela de los chicos, traslados, vestimenta, etc., con mes y medio impago, máxime con sueldos que en promedio, no superan los 30 mil pesos mensuales.

 

Nadie, ni ustedes, ni nosotros, quisiéramos siquiera imaginarnos la angustia de enfrentar a nuestras familias, "puertas adentro" de nuestras casas, regresando una y otra vez con las manos vacías, o con apenas unos pocos pesos disponibles, del algún pago parcial a cuenta, para poder "parar la olla" sólo por hoy, porque el "mañana" es una realidad tan lejana e inaccesible como la insensibilidad humana.

 

Nadie, ni ustedes, ni nosotros, podríamos tan sólo considerar la "imagen" de mirar a los ojos de nuestros hijos, pidiéndonos un vaso de leche más, o una galletita dulce, o un "postrecito", cuando apenas nos quedara para preparar un polenta con agua o unos fideos con aceite, para los más chicos, mientras los grandes nos arreglásemos con un mate cocido y tortas fritas, porque hasta el pan resulta prohibitivo, cuando no existen certezas de qué podremos llevar a la mesa al día siguiente.

 

Nadie, ni ustedes, ni nosotros, desearían estar en los "zapatos" de aquél que sin un peso en el bolsillo ni crédito en la SUBE, a pesar de tener trabajo y cumplir con el mismo todas las jornadas, debiera correr a la guardia del hospital más próximo, con un hijo en brazos, "volando" de fiebre, o necesitar de una medicación urgente o tratamiento permanente para algún integrante de la familia, que en caso de discontinuarse podría en serio riesgo la calidad de vida del paciente y de toda la familia.

 

Pues esta es una somera semblanza de la situación de inaudita necesidad e indignidad, que están atravesando los empleados de maestranza y administrativos del Deportivo Morón, por la deuda de mes y medio de sueldo, con el agravante de pagos parciales y esporádicos, que lo único que hacen es "maquillar" la necesidad extrema e impedir cualquier posibilidad de alguna medida de fuerza, que en definitiva, los damnificados jamás la considerarían seriamente, dado que además de cuidar su fuente de trabajo, aman profundamente el "suelo que pisan".

 

Subsidiariamente, a la falta de respeto laboral, en términos concretos del pago de sueldos, en tiempo y forma, se agrega el destrato que deben soportar a diario, desde promesas incumplidas y repetidas hasta el hartazgo, a "explicaciones" insultantes para justificar lo injustificable, dentro de un club que "puertas adentro", ha "internalizado" que los empleados que menos ganan deben ser los últimos en cobrar, y "fronteras afuera" del Nuevo Francisco Urbano, que esta "pirámide" mal invertida de injusticia laboral y social, resulta "normal" e "invisible" para la gran mayoría, siempre y cuando la "pelotita" ruede y si es posible, con cierto margen de éxito deportivo.

 

Por citar sólo un ejemplo, de los cientos que han vivido los empleados del Gallo, en los últimos tiempos, este martes 7 y ante la falta de respuestas concretas respecto de la deuda, habrían de solicitar algún nuevo pago parcial, teniendo como antecedente más reciente, los mil pesos ($ 1.000) que percibieran entre viernes y sábado pasado, sin embargo, la única "propuesta" que obtendrían resultaría el ofrecimiento de dos mil pesos ($ 2.000) a REPARTIR entre 25 empleados, lo que determinaría en definitiva, un "neto" de 80 pesos ($ 80) "per cápita"... Aunque ud. no lo crea..., y no es la primera vez que ocurre algo semejante.

 

Si hasta habría tiempo para las expresiones extemporáneas de los/as desubicados/as de siempre, que también empleados/as, pero con un mínimo de rango jerárquico, gracias a las prebendas de ex presidentes, advertiría sin el más mínimo pudor que: "Y al que no le guste, que mañana (por hoy) no venga a trabajar".

 

Es que precisamente, hablando de ex presidentes, Alberto Meyer, renunciante a pedido de sus pares, luego del "papelón" en la fallida contratación de Juan Pablo Pumpido como técnico, en abril último, en la mañana del mismo martes 7 del corriente estuvo en el Nuevo Francisco Urbano, como tantas otras veces desde su "dimisión", para acercar una "colaboración" a la actual gestión (¿mismo "remedio" para distintos "males"?), que evidentemente no tenía por destino "paliar", aunque sea en parte, la angustiante situación de los empleados del club.

 

Y en cierto modo, no deja de ser coherente con su pensamiento y postura, cuando ejercía el cargo de presidente, puesto que resultaría un contrasentido absoluto que, quien se halla percibiendo de parte de la institución, la cifra mensual de diez mil dólares (U$S 10.000), a cuenta de una deuda total de 120 mil dólares (U$S 120.000), contraída con Meyer, pero a través de una empresa cuya razón social y rubro comercial resultan desconocidos hasta para el actual presidente en ejercicio, Roque Labbozzetta, resultaría casi un "milagro" que el ex "mandamás" se preocupara por colaborar con los trabajadores, cuando podría hacerlo perfectamente y sin aportar un dólar, tan sólo desistiendo de cobrar un mes dicha cuota en moneda estadounidense, dólares que convertidos a nuestros devaluados pesos, representarían casi la totalidad de un mes entero de pago a los empleados en mora.

 

Como dirían los abuelos: "el dolor que mejor se soporta, es el dolor ajeno"..., y hoy el Deportivo Morón resulta un claro y triste reflejo de ello.

 

 

 

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