DE A UNO, TAMBIEN SE SUMA

18.2.2019

 

Un Morón disminuido y "remendado", llegaba hasta Mendoza, para enfrentar a un encumbrado Independiente Rivadavia, que venía de derrotar con autoridad a Chacarita, en San Martín, precisamente el último rival del Gallo, hace quince días, en su primer partido oficial del año y antes de la fecha libre del pasado fin de semana.

 

En efecto, sin piezas claves para el andamiaje táctico de la dupla Méndez-Pico, el Deportivo Morón arribaba al "Bautista Gargantini", con las ausencias obligadas de Franco Racca en defensa, por el desgarro de grado uno sufrido ante el "Funebrero", así como la bajas adicionales de Nicolás Ramirez, fundamental para la generación de juego y aquejado de una fuerte contractura y de Junior Mendieta, quien ante "Chaca" recibiera la quinta tarjeta amarilla acumulada.

 

Asimismo, con Valentín Perales, sustituto natural de Racca, también "entre algodones" y siendo duda hasta horas antes del encuentro, el panorama para el Gallito, en la previa, decididamente no era el más alentador, ante un rival exigente y en una cancha de buenos recuerdos recientes (el triunfo 1 a 0 de la temporada pasada, con el tanto de Ramirez), pero donde "La Lepra" mendocina se había hecho "fuerte", puesto que apenas había empatado un encuentro (con Arsenal) y perdido uno sólo, el  pasado 3 de febrero, por la fecha 14, ante Mitre de Santiago del Estero.

 

Así las cosas, con Perales en lugar de Franco Racca, quien probablemente esté de vuelta con Quilmes, el ingreso de Gastón González, un "viejo conocido" de "La Lepra" y el "Gargantini", en lugar de "Nico" Ramirez y finalmente, la sorpresa táctica de Luciano Lapetina, por la banda izquierda, sustituyendo a Mendieta, y a la postre, en el "podio" de los mejores, la tarde mendocina continuaría complicándose para Morón, antes de los '5 de juego, puesto que en el segundo intento ofensivo de Independiente Rivadavia, Franco Negri, ingresando demasiado solo por el "callejón central", ensayaría una "zapatazo" inatajable para Bruno Galván, poniendo rápidamente en ventaja al local, casi desde el "vestuario".

 

Luego de algunos minutos, en que Morón "acusara recibo" del tempranero "golpe", y el local pudiese ampliar incluso la diferencia, ante un Gallo confundido y desordenado en el campo, el Gallito iría retomando la "vertical", a partir de la buena producción del doble cinco, algo que se mantendría a la largo de todo el cotejo, con un gran partido de Cristian Lillo (de lo mejor del actual torneo) y también de Matías Nizzo, cada vez más "ensamblados" entre sí y ejes del orden táctico de sus compañeros.

 

Tras un par de buenos intentos de Fabricio Alvarenga por derecha, otra vez de buen primer tiempo y en especial, de Luciano Lapetina por la banda opuesta, ganando por velocidad y llegando hasta el fondo, Morón hallaría un auténtico golazo para emparejar la "cuenta", nada menos que a través de Gastón González, quien haciendo valer la nunca escrita, aunque siempre vigente "ley del ex", sorprendería apenas adelantado a Cristian Aracena, arquero local, para "colarla" desde afuera y de "emboquillada", para el empate de una visita que comenzaba a "enderezar" el rumbo, de un partido que había "amanecido" más que esquivo.

 

En los últimos '20 de la primera etapa, el Gallo se adueñaría del desarrollo y contaría con algunas chances más para desnivelar a su favor el parcial, pero la falta de "derecha" en un ingreso de Lapetina por el centro del área, y alguna mala definición de Facundo Pumpido, lo privarían de llevarse la ventaja al entretiempo, pero no de dejar una mejor imagen en la tarde mendocina.

 

Ya en el complemento, y cuando el local había manifestado la lógica pretensión de "apurar" el trámite, pero sin generar jugadas de riesgo, como sí lo había conseguido en el primer tiempo, una salida apurada y descuidada del capitán, Emiliano Mayola, arrastraría un pie adversario dentro del área y con él, la justa sanción del penal en favor de "La Lepra", a los '6 de la segunda etapa, permitiendo el lucimiento, una vez más, de Bruno Galván, quien se quedaría con el remate del recién ingresado, Cristian Lucero, adivinando la intención del delantero, para aferrar con fuerza el balón,  con sus manos y contra su pecho, arrojándose apenas sobre su palo diestro.

 

Con el envión anímico del penal atajado, erigiendo nuevamente en figura a Galván, Morón se animaría a más y se verían los mejores pasajes del equipo, junto con aquellos del primer tiempo, posteriores al empate de González, manejando los "hilos" en el medio, con Lillo y Nizzo como "estandartes", y prolongando la búsqueda por las puntas, con Alvarenga y un gran partido del rosarino Lapetina, teniendo nuevamente en el ex Godoy Cruz y en Pumpido, las mejores de la etapa, en el primero de los casos, ante una mala salida de Aracena, que Lapetina con falta de oficio de delantero (llevó la "9" en el domingo mendocino) no lograría impulsar al gol, por detrás del arquero y minutos más tarde, en la más clara, Facundo Pumpido, con la "pólvora mojada", la enviaría afuera, con el arco libre, luego que el "1" local se reivindicara, "manoteando" una llegada franca de Alvarenga, que tenía destino de red, por su segundo palo.

 

Como contrapartida, Bruno Galván volvería a "calzarse" la "pilcha" de héroe, desviando con su pie, al córner. una peligrosa llegada de Federico Castro y, minutos después, esta vez contara con la complicidad del travesaño, para evitar que Nicolás Dematei, con un tiro libre formidable por su potencia y precisión, dejara "temblando" el arco de Morón, producto del impacto del zurdazo" del lateral izquierdo de Independiente Rivadavia.

 

Por entonces, en un partido atractivo y de ida y vuelta, donde ambos equipos ofrecían ventajas en defensa, pero evidenciaban idénticas ambiciones de llevarse los tres puntos, Alejandro Méndez y Walter Pico mandarían al campo de juego a Damián Akerman (por Lapetina), para darle mayor compañía a Pumpido en la búsqueda decidida del triunfo, lástima que una entrada innecesariamente fuerte de Alvarenga, lo dejara al Gallo con diez, a los '32 del segundo tiempo, y la visita tuviese que cambiar de planes, para asegurar el empate parcial.

 

Con el debut de Gonzalo Baglivo por Facundo Pumpido y a poco del cierre, la vuelta de Agustín Lavezzi en lugar de Gastón González, aplaudido por el público local, los minutos finales del encuentro fueron de "resistencia" para Morón, ya sin opciones ante el arco contrario, pero tampoco sufriendo demasiado en el propio, con una tarea destacada de Nicolás Martínez, entre los cuatro del fondo.

 

El pitazo final de Pablo Giménez, de correcto arbitraje, dividiría puntos y merecimientos, reportándole a Morón un punto importante, máxime por los contratiempos en la previa y el gol tempranero del local, del cual podría recuperarse, igualar el encuentro, pasar a dominar las acciones y hasta contar con buenas chances de quedarse con los tres puntos, pero la falta de contundencia reiterada, lo volvería a privar de un triunfo que hubiera sido posible, de haber "facturado" alguna de las opciones que tuvo, en especial, en el cuarto de hora inicial del segundo tiempo.

 

Ahora, a potenciar el punto frente a Quilmes, el próximo domingo 24 del corriente, a las 17, en el Nuevo Francisco Urbano, procurando repetir la buena imagen de Mendoza, aunque procurándole alguna solución a la falta de efectividad que lo limita en el arco rival.

 

Porque, de a uno, también se suma.

 

 

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