LOS SOCIOS DIJERON "NO"



En la Asamblea Extraordinaria, convocada el 28 de diciembre y constituida en segundo llamado, a las 19:17, en presencia de 260 socios (que más tarde llegarían a los 280), los socios del Deportivo Morón rechazaron enfática y rotundamente, por abrumadora mayoría, la propuesta de la Comisión Directiva de modificar los términos del contrato de fideicomiso, que permitiera el marco legal para el traslado del estadio, por 11 hectáreas en comodato, en la ex Base Aérea de Morón, para la instalación de un "Centro Recreativo y de Entrenamiento", entre otros puntos no aclarados debidamente y que forman parte de un proyecto de Ordenanza, del Ejecutivo comunal, que pretende prorrogar por diez años, la Ordenanza original de 2010, que habilitara el traslado, con la tercera etapa de obra en mora y faltantes en sus dos fases anteriores.


Con la notoria ausencia del presidente Alberto Meyer, la Asamblea conducida por el vicepresidente, Roque Labbozzetta, resultó un revés político muy duro para el oficialismo, que podría generar una "sangría" entre algunos de sus integrantes.


Así las cosas, y luego de semanas en las que el NO a la propuesta de la directiva fuera creciendo en las redes sociales, a la par del silencio oficial y las esporádicas y poco claras exposiciones del presidente y vice, en contados medios partidarios, este viernes 28 de diciembre, nada menos que en el Día de los Santos Inocentes", tomaría forma la Asamblea Extraordinaria convocada para considerar, como único tema, la "conclusión de la tercera etapa de las obras", en una Orden del Día tan difusa como las explicaciones que sobrevendrían con el inicio de la cita societaria.


En concreto, y con la salvedad de haber recibido el "borrador" de Ordenanza, horas antes de la Asamblea, Roque Labbozzetta intentó explicar los alcances del nuevo acuerdo con el municipio y la empresa constructora (Bautec), que implica la prórroga por diez años de la Ordenanza original de 2010, que otorgara el marco legal para el traslado del estadio, en el contexto del "pomposo" plan "Morón 2020", que ambicioso y abarcativo, respecto del "Area central Morón", finalmente sólo concretaría, en los hechos, la construcción del Nuevo Francisco Urbano, en los terrenos de la ex "Textil Castelar", a cambio del inmejorable emplazamiento del "viejo" Francisco Urbano, en términos de desarrollo urbano e inversión inmobiliaria.


A grandes rasgos, las propuesta del Ejecutivo comunal, incluida en la nueva Ordenanza, a tratarse en 2019, año electoral y por lo tanto, de escasa a nula actividad legislativa, constaba de:


* La prórroga por diez años de la Ordenanza original, sancionada en 2010.


* Un plazo de 180 días (intuimos que desde la promulgación de la nueva norma) y de 360 días para la finalización de la tercera etapa -a cargo de la misma empresa, que jamás entregó una etapa conforme a la pautado y adeuda aún etapa y media de las tres, que constituían el proyecto acordado y suscripto oportunamente-.


* Dicha prórroga alcanzaba a las regalías del 5 por ciento a percibir por el club, sobre los impuestos municipales de los futuros inmuebles en el viejo emplazamiento.


* El aporte de un millón y medio de pesos, por parte del grupo inversor (vaya uno a saber en concepto de qué...).


* Un millón de pesos más, en cuotas de cien mil pesos, en concepto de publicidad del municipio.


* La recuperación de las once hectáreas en los terrenos de la ex Base Aérea de Morón, niveladas y alambradas, que habían sido otorgadas durante la gestión de Diego Spina, y según se dijera, luego "perdidas" por no haber hecho uso de las mismas. Terrenos que, en todo caso, pese a no haber sido debidamente aclarado, se otorgarían en comodato, por una cantidad determinada de años, puesto que dichos terrenos fueron concebidos con la única función de cumplir funciones de índole aeronáutica.


* La propuesta de "cambiarle" a la empresa constructora, Bautec, el "hotel" y concentración pautado en el bajo platea Ferrante, a cambio de un "Centro Recreativo y de Entrenamiento" en las once hectáreas de la ex Base Aérea, consistente en dos canchas profesionales y otras cuatro de entrenamiento.


* La designación de cuatro a seis socios para la conformación de la comisión de seguimiento y control del nuevo acuerdo, que en los hechos, se superpondría con las facultades otorgadas en su momento, a la Comisión Ad Hoc, "ausente" sin aviso desde hace un buen tiempo.


Acto seguido, mientras los escasos miembros de Comisión Directiva presentes (apenas superaban los diez, de un total de 24, tras las renuncias de Juan Carlos Pini y Ariel Remolina) pretendían mostrarle a los socios una serie de "filminas", que jamás verían la "luz", varios socios solicitaban la palabra, a fin de evacuar dudas, agudizadas ante una exposición que, lejos de aportar alguna certeza, generara más dudas e inconsistencias.


Entre todas la preguntas, se destacó claramente aquella que refería a la posibilidad de un nuevo acuerdo, a cambio de la decisión del Ejecutivo comunal, de abandonar su rol histórico de "garante de obra", a través de un seguro de caución del grupo "Bapro Seguros", inquietud que resultaría desmentida por Roque Labbozzetta, pese a que el mismo vicepresidente lo asegurara con claridad meridiana, ante los micrófonos de "Morón un Sentimiento", en términos casi idénticos a los esgrimidos por el presidente Alberto Meyer, en ocasión de su última visita a "La Hora de Morón".


Frente a tanta contradicción y ausencia de claridad en la iniciativa puesta a consideración, algunos socios propusieron el rechazo a la propuesta apresurada y poco clara del municipio, hecha moción en términos de Luis "Cacha" Gambino, acompañada por el aplauso cerrado de los presentes y discursos enfáticos y encendidos, como el de la ex titular del Departamento de Cultura y Educación del club, Johanna Torres.


Los intentos por pasar la Asamblea a un cuarto intermedio, no harían más que crispar los ánimos de muchos, situación que pusiera de manifiesto Gabriel "Conejo" Mansilla, a fin de evitar que la situación se "desmadre" y terminara de la manera menos deseada por todos.


En consecuencia, y tras dos votaciones similares, el NO a la propuesta de la Comisión Directiva se impondría por amplia y contundente mayoría, generándole al oficialismo el peor revés político de su corta gestión, que seguramente determinará una "sangría" interna, que arrastre consigo a más de uno de sus integrantes.


Tal vez, con una cuota de grandeza y otra similar de inteligencia, la actual dirigencia tome nota del hartazgo terminal del socio, para "enterrar" esta propuesta "mal parida" entre "Gallos y Medianoche" pero, fundamentalmente, enderezar el rumbo de un "barco" institucional que parece a la "deriva", por el incomprensible silencio oficial autoimpuesto y sin sentido, el ensimismamiento en el que incurrieran varios de sus miembros (que pensaban que las cosas se estaban haciendo bien, mientras la realidad les demostraba todo lo contrario), y en definitiva, por la soberbia y la necedad en el obrar, de un Alberto Meyer, "desbocado" en su personalismo desmedido, y que por creerse el "dueño de la lapicera", también hubo de creerse el dueño del club, de sus socios y del destino común de la institución más grande del Oeste.


Por todo ello, el socio dijo NO, de una manera tan rotunda como aleccionadora.


Ahora la "pelota" está en terreno de la Comisión Directiva, y de sus buenas (o malas decisiones), dependerá en gran medida la "gobernabilidad" futura del oficialismo, con mandato hasta abril o mayo de 2020, margen escaso para corregir errores, con humildad y "cintura política", pero lapso de tiempo eterno y por demás traumático, de insistir en la repetición de yerros y de actitudes que pongan en riesgo los intereses comunes y supremos del Deportivo Morón.

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