"EN EL CAMINO"

20.11.2018

 

Y la tercera, fue nomás la "vencida".

 

Luego de dos antecedentes con empates en uno, desde la asunción de la dupla de Alejandro Méndez y Walter Pico, ambos con "sabor a poco", con un muy buen primer tiempo frente a Defensores, también en el Oeste, y un segundo tiempo donde no podría sostener la intensidad de aquella primera etapa, prologando luego en el injusto final del compromiso en San Salvador de Jujuy, con aquél instante final y "fatal", en el que Gimnasia y Esgrima se quedara con un punto, en la "última bola" del encuentro, en esta ocasión la fortuna la haría un necesario "guiño" al Deportivo Morón, no para sumar tres puntos no justificados, sino todo lo contrario, para consolidar en el resultado, por primera vez en la "era Méndez-Pico", el cúmulo de buenas intenciones y de merecimientos varios, evidenciados nuevamente ante Santamarina, en especial durante los primeros '45.

 

Así las cosas, un Morón que saldría a recuperar el cotejo ante los de Tandil, suspendido por la lluvia del pasado sábado 10 de noviembre, presentaría los mismos once que disputarían un gran partido ante Gimnasia de Jujuy, con Nicolás Ramírez nuevamente como eje fundamental de la creación y la ofensiva del Gallo, a pesar de andar "entre algodones", por el golpe en el gemelo que sufriera en el mismo partido ante el "Lobo" norteño, y que de haberse podido disputar hace algo más de una semana, en su fecha original, hubiera quedado marginado de los titulares en aquella oportunidad.

 

Por fortuna, la semana de "descanso" obligado, permitiría que el jugador más desequilibrante del Gallito llegase con lo justo, para calzarse el dorsal "10", manejando los "hilos" del equipo y volviendo a jugar un gran primer tiempo, y parte del complemento, hasta que la secuelas de su lesión le dijeran "basta" a sus ganas de seguir en cancha.

 

Y es ahí donde aparcería Gerardo Martínez, ausente en el periplo jujeño, por la inminencia de una paternidad, que hoy ya constituye una feliz realidad, para aportar esa cuota de calidad única, que sólo los "elegidos" pueden esgrimir con la pelota bajo la "suela", y abrir el marcador con un tiro libre soberbio, desde la derecha del ataque local, pelota "envenenada" por fuera del único defensa puesto de "barrera", que sorprendería al golero de Santamarina, sobre su palo zurdo, un Nicolás Rodríguez en visible inferioridad física, por una dolencia en su rodilla (cuando la visita, ya había agotado los cambios), pero que en este caso, no resultaría atenuante para una ejecución magistral, como sólo Gerardo sabe hacerlo y nos tiene gratamente acostumbrados.

 

Con la ventaja tranquilizadora, a los '27 del segundo tiempo, sólo era cuestión de no cometer errores o distracciones en defensa, y apostar a alguna contra que terminase por "liquidar" el pleito, con el dato insoslayable de un arquero rival disminuido y sin posibilidad de ser sustituido, procurando probar al arco desde todos los sectores, para inducir al propio Rodríguez a algún yerro o rebote largo, producto de su imposibilidad de asentarse con normalidad, sobre una de sus rodillas.

 

Y sería entonces allí, donde aparecía el tercer "héroe" de la jornada de lunes feriado, en el Nuevo Francisco Urbano, con el ingreso del juvenil volante ofensivo, Iván Alvarez, de notables antecedentes recientes en Reserva y con características futbolísticas bastante asimilables al propio Gerardo, para debutar oficialmente con la casaca del Gallo, a los '37 del segundo tiempo, y con tan sólo seis minutos de juego, redondear la "tarde soñada" en su presentación en sociedad, al capturar un rebote largo del arquero visitante, tras un tiro libre desde tres cuartos de cancha, y puntearla para el segundo grito de gol, a los '43 de la etapa complementaria.

 

Antes, claro está, hubo un gran primer tiempo del equipo de Méndez-Pico, donde Morón habría de generar no menos de cinco o seis jugadas claras de gol, pero la falta de "tiza" que viene evidenciando en los último cotejos, habría de repetirse en aquella primera parte con Santamarina, en la cual un Morón ampliamente superior a su rival y protagonista en toda la etapa, debería retirarse a los vestuarios con una igualdad en cero, otra vez demasiado "amarreta" e injusta para lo demostrado por uno y otro en el césped del "Carlos Castellón".

 

Con el mismo orden y solidez defensivos, que demostrara en Jujuy (a excepción, claro está, de la "bola del final", a falta de 30 segundos), sostenidos en otro buen partido de Franco Racca, y un Nicolás Martínez muy recuperado, seguro en la marca y con criterio para "trepar" en ataque, mas el correcto acompañamiento de Emiliano Mayola y Maximiliano Paredes, el buen desempeño se prolongaría en el mediocampo, con un Matias Nizzo en interesante nivel y Cristian Lillo correcto como siempre, sumados al "tridente virtuoso" de Ramírez, Matías Pardo y Junior Mendieta, éste último de gran partido y solidario sacrificio, constituyendo otra de las figuras destacadas de un Morón, con varios puntos altos en su rendimiento individual y colectivo.

 

Sin olvidarnos, ni por un minuto, de Bruno Galván, que en un partido en el cual lo "llamaran" a intervenir en escasas ocasiones, habría de subirse también al "podio" de los mejores, a partir de un par de atajadas fundamentales, como ante el cabezazo solitario del "inoxidable" Martín Michel, para no soportar sobresaltos, inesperados por el desarrollo del juego, en aquellos instantes del segundo tiempo, en los cuales Morón no podría sostener la presión alta y la intensidad de la etapa de inicio, y de ese lógico bajón de "tensión", Santamarina encontrase sus contadas oportunidades para manejar la pelota y preocupar a un Galván, siempre atento y eficaz, cuya seguridad ha sabido transmitir a sus compañeros de la última línea, desde su silencioso arribo al arco de Morón.

 

Con el pitazo final de Bruno Bocca, de regular arbitraje, con dos infracciones dudosas en el área visitante (una en cada tiempo), que por lo menos una, como mínimo, desde la distancia de nuestra labor pareció una clara falta de penal, en perjuicio de Matías Pardo, el Gallo alcanzaría su segundo triunfo en el campeonato y el primero con la dupla Méndez-Pico, en el banco, reafirmando una idea generosa y gratificante, de buscar continuamente el arco rival, con muchos protagonistas en ofensiva, aunque con el "asterisco" de la falta de profundidad que evidencia, y que lo priva de trasladar a la "chapa" final de los encuentros, el protagonismo y dominio que asume desde el inicio, por su recurrente falta de contundencia en las redes rivales.

 

Pese a ello, la tercera fue la "vencida" y eso es lo más importante, para un Morón que, de a poco y en un proceso de crecimiento sostenido y constante, va construyendo una identidad de conjunto auspiciosa, que parece encaminarse a recuperar los objetivos perdidos y la ilusiones postergadas a poco de iniciado el presente torneo.

 

"En el camino".

 

 

 

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