PUNTO QUE SUMA



Con el "telón de fondo" de una semana atípica, conmocionada por el insospechado conflicto contractual, desatado entre Román Martínez y el Deportivo Morón, el equipo de Walter Otta no tuvo descanso en la actual "Fecha FIFA" y debió emprender el siempre exigente compromiso de visitar a Villa Dálmine, en Campana, en el postergado de la quinta fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional, temporada 2018/2019.


Sin el referido Román Martínez, ausente sin aviso a las prácticas de martes a viernes, en una suerte de franca "rebeldía" ante discrepancias, al parecer, insalvables, en la interpretación de su contrato vigente, desde lo estrictamente futbolístico, el Gallo llegaba también con la baja obligada de Julio Salvá, expulsado en el cierre del primer tiempo, en el primer triunfo del campeonato ante Agropecuario, en el Nuevo Francisco Urbano, y sancionado con una fecha de suspensión, que precisamente habría de cumplir ante el "Violeta".


Con el ingreso de Bruno Galván, por primera vez desde el inicio, en el arco del Deportivo Morón, más la ratificación de la confianza en Juan Celaya por el lateral izquierdo, sumados a los regresos de Cristian Lillo (como titular, luego de largo tiempo) y de Matías Nizzo, en un mediocampo con Gastón González en el banco y Román Martinez en la casa, respecto del once de arranque del último viernes, ante los de Carlos Casares, el Gallo contaría con ese necesario "guiño" del destino, del cual había adolecido hasta el momento: en efecto, y con tan sólo tres minutos en el reloj y casi nada en el juego (salvo un cabezazo por encima del travesaño, de Ijiel Protti, el "11" local, antes del primer minuto), un desborde de Nicolás Ramírez por el carril zurdo, cruzaría de izquierda a derecha el área chica de Dálmine, para que Facundo Pumpido, en el segundo palo, controlara el balón y cayéndose al piso, la impulsara dentro del arco de Juan Ignacio Dobboletta, para el uno a cero de la visita en el "amanecer" de encuentro.


Por desgracia, a este Morón al que parece que todo le cuesta el doble, aún con esos pequeños "gestos" cómplices "celestiales", la importante e inesperada ventaja parcial, le duraría menos que un momento de "calma" institucional, puesto que cinco minutos más tarde, y cuando el local apenas había esbozado sus intenciones de empate, aunque sin situaciones concretas de riesgo, en una jugada desafortunada, Maximiliano Paredes, en su intento por anticipar el pase en "cortada" a Martín Comachi, dentro del área, no haría otra cosa que "despejarla" hacia dentro de su propio arco, ante la mirada atónita y resignada de Bruno Galván y Sebastián Martínez. Uno a uno, en apenas ocho minutos del primer tiempo, y a comenzar de nuevo.


Como era de prever, el imponderable de Paredes y la rápida igualdad de Villa Dálmine, aminaría al equipo de Felipe De la Riva a ir en procura del segundo, valiéndose para ello del momento de confusión que el gol en contra generaría en la visita.


En ese lapso, comenzaría a emerger la figura de Bruno Galván, a la sazón el más destacado del partido, manteniendo al Gallo en partido, durante aquellos minutos posteriores al empate del "Viola", a partir de la resolución magistral de dos mano a mano, con destino de gol de Dálmine, "salvándole las papas" a una defensa que volvería a mostrarse errática y sumamente vulnerable, a excepción de Juan Gabriel Celaya, de muy buen partido, al igual que en la jornada precedente con Agropecuario.


Ya en el complemento, Villa Dálmine asumiría el rol protagónico del desarrollo, obligando a Morón a retroceder sus líneas, apostando a una contra encabezada por Gerardo Martínez por el centro o Nicolás Ramírez por las bandas, y que se prolongara en Junior Mendieta, como "descarga" previa a un Facundo Pumpido "derecho" para el arco.


Sin embargo, y pese al buen partido de Cristian Lillo (quien contaría con dos chances netas de desnivel, una en cada tiempo), al equipo de Otta le costaría demasiado el manejo de la pelota, razón por la cual el local iría animándose cada vez más, a jugar cerca de Galván, con Federico Jourdan y Emanuel Molina en la generación de juego y la presencia siempre amenazante, en el área visitante, de Ijiel Protti y Martín Comachi.


Pese al dominio territorial y de pelota del "Viola", el Gallo contaría con un par de contras que bien pudieron terminar en el segundo de la visita, pero la mala puntería y la falta de acompañamiento en ofensiva, neutralizaría la chances claras que tuvieran Pumpido, Ramírez y hasta Lillo, merced al esfuerzo encomiable del primero, el desequilibrio del segundo y el muy buen partido de Junior Mendieta, desdoblándose con generosidad, para aportar su velocidad en ofensiva y a la hora del retroceso en "bloque", su solidaridad para bajar y dar una mano en la marca.


Con los ingresos de Gastón González por un extenuado Gerardo Martínez, y unos minutos más tarde, el "salto" a la cancha de Nicolás Martínez en lugar de Matías Nizzo, el Gallo evidenciaría su conformismo con el punto, en tan esquivo escenario (no gana en Mitre y Puccini desde 1986), jugando con línea de cinco en el fondo, a partir de la rotación de Nicolás Martínez, en su habitual función de lateral zurdo, permitiendo el corrimiento de Celaya como tercer zaguero, para colaborar con Sebastián Martínez y Emiliano Mayola, quienes nuevamente alternarían buenas y malas, dejando renovadas dudas personales y de coordinación.


A falta de cuatro para el tiempo reglamentario, Walter Otta mandaría al campo de juego a Damián Akerman, en reemplazo de Ramírez, y el goleador histórico del Gallo, en apenas unos pocos minutos, se las arreglaría para complicar a la endeble defensa local, a punto de generar un peligroso tiro libre en el borde del área grande, sobre el vértice izquierdo, que una incomprensible ejecución de Gastón González, a mitad de camino entre pase en profundidad al propio Damián y remate bajo al arco, terminaría con comodidad en las agradecidas manos de Dobboletta, en tiempo cumplido.


Con el pitazo final de Yamil Possi, de buen arbitraje, el Deportivo Morón se retiraría conforme de Campana, con un empate justo en líneas generales. que pudo ser victoria, de haber capitalizado alguna de los contras despilfarradas, aunque también pudiese haber sido derrota, de no mediar las muy buena actuación de Bruno Galván, la figura del partido.


Ahora, a pensar en Arsenal de Sarandí, el próximo viernes 19 del corriente, desde las 15:30, en el "Julio Humberto Grondona", a la espera de una semana lo más "normal" posible, en la que podamos hablar más de lo futbolístico y bastante menos de "conflictos".



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