RENUNCIAS EN LA COMISION DIRECTIVA

14.7.2018

 

En el Deportivo Morón, el concepto de "calma" resulta tan abstracto como el principio de "unidad".

 

Decimos esto porque, mientras el plantel finalizó la etapa más exigente de la pretemporada, en Santa Teresita y se halla regresando al Oeste con el tiempo justo para asistir a la "cena show" de presentación del mismo y de la indumentaria a utilizar en el próximo campeonato, de este mismo sábado 14 del corriente a las 21, desde lo institucional, en las últimas horas se hicieron públicas las renuncias de dos dirigentes, de una comisión directiva que fuera convalidada en las urnas (hubo lista única) el sábado 28 de abril.

 

En efecto, así como en el pasado reciente, ni el campeonato y ascenso a la "B" Nacional, conseguidos de manera brillante por los jugadores y el cuerpo técnico del Gallo, lograron acallar por mucho tiempo las desavenencias graves de una directiva de entonces, "partida" en mil pedazos entre "meyeristas" a ultranza y "críticos" sin espacio físico para esas diferencias, en atención a la supremacía "numeraria" de una mayoría automática que respondía a los designios presidenciales, bajo un concepto discutible de "obediencia debida", en la actualidad, esta nueva directiva que asumiera hace escasos tres meses, a partir de un acuerdo de "cúpula", pero no de una auténtica unidad programática, como hubiese sido esperable y necesario, comienza a dar sus primeros indicios formales de ruptura, o cuanto menos de crisis importante, a través de la renuncias formalizadas por Juan Carlos Pini, vicepresidente segundo y Ariel Remolina, vocal suplente 1°.

 

Los términos de tales dimisiones, se emparentan con las demandas formuladas en ocasión de otras renuncias y solicitudes de licencias, que tuvieran lugar durante la gestión anterior de Alberto Meyer, quien conocido cultor de un personalismo extremo en su gestión, por desgracia, aparenta exacerbado en su convicción de confundir gravemente la "lealtad" con la "obsecuencia".

 

En rigor de verdad, dentro de una "unidad" concebida desde la "lógica" presidencial, para acercar "billeteras" con respaldo, más que en procura de buscar respuestas y soluciones consensuadas a las demandas de un club, que atraviesa una grave crisis económica e institucional, no sorprenden que las renuncias se renueven, en la continuidad de gestión desde el 8 de junio de 2016 hasta hoy, aunque sí preocupa la prontitud con que se dieran estas primeras dimisiones, que involucran nada menos que a uno de sus vicepresidentes.

 

"Dentro de los detonantes de dichas posturas de renuncias (puntualiza la misiva de dimisión de Pini y Remolina), se encuentran la mala información y/o mala administración con que nos han entregado las instalaciones de Pontevedra, donde nos hemos encontrado la deuda de dos meses y medio a los 26 entrenadores, arrojando una suma de $ 400.000, la cual nos quieren responsabilizar haciéndonos cargo del pago", relatan de esta manera los miembros directivos renunciantes, ambos pertenecientes a la "Agrupación por un Morón de Primera", en el marco de la "división" de roles que se determinaría en el seno de la actual directiva, al poco tiempo de asumir, a efectos que cada grupo se hiciera cargo en especial de una función, lo cual de ninguna manera racional podía incluir el asumir en soledad, deudas cuantiosas de gestiones anteriores.

 

"Como así también hacemos (saber) nuestro total repudio y rechazo a los despidos y las medidas implementadas por algunos miembros de la comisión directiva a los trabajadores del club (continúa la renuncia formalizada bajo la forma de "carta documento"), donde sin consultarnos tales medidas fomentaron nuestra aprobación, como que fue decisión de comisión directiva", aclaran Juan Carlos Pini y Ariel Remolina, sobre las últimos despidos decididos sobre un personal administrativo y de maestranza, sobre los cuales subsiste también una deuda de sueldos y medio aguinaldo, algo que ha sido denunciado en reiteradas oportunidades por el secretariado general de UTEDYC, seccional Oeste.

 

"Seguimos enumerando temas estructurales, (como) poner a una persona de jefa de personal, la cual no tiene ni conocimientos de leyes laborales y/o estatutos sociales (UTEDYC), pero lo peor sin ser aprobado por comisión, o la falta de presencia del secretario de actas, donde no se está plasmando lo que tendría que constatar en actas".

 

De esta manera, con puntuales cuestionamientos a las decisiones y los manejos ejercidos desde la presidencia de la institución, cierra la misiva de fecha 13 de julio del actual, un día antes que el plantel profesional concluya su preparación en la costa atlántica bonaerense, y en la antesala de su presentación formal en la "cena show" de este sábado a la noche.

 

Porque en el Deportivo Morón, la "calma" parece ser un "bien" inalcanzables, toda vez que el concepto de "unidad" en la gestión, resulta tan ajeno y abstracto como el de "inclusión" y "democracia interna" en la toma de decisiones, dentro de un organismo "colegiado" como cualquier comisión directiva.

 

No aprendemos más. O por lo menos eso parece.

 

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