EL AÑO QUE RECUPERAMOS LA SONRISA... ¡SALUD, MORON!

11.12.2017

 

El Deportivo Morón afrontaba un compromiso futbolístico de cierre de semestre en la "B" Nacional, que más que mitad de torneo y conclusión de año calendario, por múltiples "condimentos" asemejaba una final por el campeonato o el cotejo decisivo por la permanencia.

 

En efecto, y luego del empate padecido en el juego pero disfrutado en la "chapa" final del resultado, del último fin de semana en Jáuregui, el encuentro ante Brown de Puerto Madryn en el Nuevo Francisco Urbano, implicaban mucho más que tres puntos, teniendo en cuenta la necesidad de sumar un triunfo en "casa" (el tercero en doce jornadas, siempre en el Oeste), para alcanzar aquella meta prefigurada de 15 unidades al término de la primera mitad del actual certamen, para poder irse de "vacaciones" con la mayor tranquilidad de hallarse en la tabla de los promedios, fuera de la temida "zona roja" de los descensos (más allá de lo que ocurriese con Mitre de Santiago del Estero, horas más tarde), que determinará este desigual Torneo Nacional, donde a cambio de dos ascensos a Primera, determinará nada menos que seis descensos... Y en el caso del Gallo, con todas las lágrimas y el cúmulo de frustraciones que significaran 17 años de angustiosa espera en la "B" Metropolitana.

 

Por otro lado, las últimas declaraciones públicas de Walter Otta, poniendo en duda su continuidad como entrenador del equipo, por una sumatoria de razones propias y ajenas, que habrían sembrado de interrogantes al cuerpo técnico, con contrato vigente hasta junio de 2018, pero también con una cuota de desgaste de arrastre, por falencias dirigenciales y la sensación de un "mensaje" que en los últimos tiempos no hubo de llegar como debiera a sus dirigidos, en buena parte, origen de la merma en el rendimiento futbolístico y de la compleja adaptación del equipo a esta exigente y más profesional categoría, no hacían más que potenciar las necesidades de un triunfo, en la despedida de la temporada más exitosa, desde 1990 a esta parte, pero también determinante para el futuro inmediato de un Deportivo Morón que precisa imperiosamente sepultan viejos "fantasmas" y convencerse que este presente de "ensueño" no resulta tan sólo el postergado guiño afortunado de un destino siempre esquivo, pero circunstancial, transitorio y contingente.

 

Por todo ello, la gente dijo presente en nuestro "Teatro de los Sueños" del Oeste, para agradecer con la presencia, el aplauso y el aliento, a los protagonistas de habernos devuelto la "sonrisa" futbolística tras casi tres décadas de infortunio permanente, repetido y mal avenido, y dentro de la cancha, y a pesar de las ausencias por lesiones y el agotamiento psicofísico de una temporada cargada de partidos y exigencias, habría de ser retribuido con una nueva muestra de compromiso individual y colectivo, tomando al cotejo frente a Brown de Puerto Madryn como una auténtica final anticipada por la permanencia, en un claro mensaje de respaldo, asimismo, a ese cuerpo técnico que dudaba de sus actuales herramientas para torcer el rumbo, con la demostración palmaria en los '90, de la revitalización de ese grupo indestructible, capaz de las mejores alegrías y las mayores gestas.

 

Y de ese modo Morón encararía el partido desde el inicio, apretando al buen equipo de Puerto Madryn contra su arco, generándole una buena cantidad de situaciones de gol, en un muy buen primer tiempo, cuyo andar habría de asemejarse mucho más al equipo campeón por demolición de la "B" Metro y al "abanderado" de las hazañas en la última edición de la "Copa Argentina".

 

Es por eso que hubiese sido realmente injusto, que el Gallo se retirase al entretiempo con un nuevo empate a cuestas, y tal vez, quizá por eso, ese esquivo destino durante tanto tiempo, habría de incidir en la falla garrafal del arquero visitante, tras el tiro de esquina cerrado de Rodrigo Díaz, y como consecuencia del mismo, el equipo de Walter Otta se encontrara con el cabezazo goleador de Emmanuel Giménez y la ventaja merecida y alentadora en el último suspiro de tiempo de la etapa de inicio.

 

En el complemento, la necesidad cambiaría de manos y sería Brown de Madryn el necesitado de ir a buscar el encuentro, aunque en esta tarde de "reencuentros" y "revitalizaciones", Morón volvería a exhibir parte de aquella fortaleza defensiva que lo caracterizara durante largo tiempo, fundamentalmente en "Copa Argentina", a fin de poder sostener sin grandes sobresaltos esa victoria tan necesaria, y de tantos mensajes implícitos más allá de la línea de cal del Nuevo Francisco Urbano.

 

En definitiva, y consumado el esperado y festejado uno a cero, el Deportivo Morón cerraría la temporada 2017, con el resultado que mayor justicia podía hacerle al mejor año futbolístico de nuestras vidas, en los últimos 27 años.

 

Con los 15 puntos de objetivo a medio campeonato en el "bolsillo" y con ellos, la tranquilidad de un "verano" sin sobresaltos, en la conferencia de prensa posterior al triunfo, Walter Nicolás Otta ratificaría su continuidad al mando de este "barco", cuanto menos hasta junio venidero.

 

En el año de nuestros sueños, el Deportivo Morón se y nos "regaló" nuevas razones para creer que en 2018, habrán de prolongarse esos "bellos milagros" que nos devolvieran la sonrisa, aquella que en casi tres décadas, y en más de una ocasión, creímos irremediablemente perdida.

 

Cuento "chino" o no, el 2017 será inolvidable para el Gallo.

 

Gracias a sus protagonistas, por tamaño acto de desagravio emocional y de justicia futbolera con todos nosotros, los hinchas.

 

¡Salud, Morón!.

 

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